...en el olvido de los grandes

HOY MURIÓ RUBÉN MARCOS
Porque un miembro del Ballet ha muerto
pido me demuestren, de una vez, el sentido de la vida,
antes de que este cielo de agosto me haga bajar los ojos
hacia una U en quiebra, una ciudad en ruinas
y el canto a Los de Abajo y el llanto por los viejos hinchas se confundan
en un mismo lamento, un aullido de dolor en lo alto de este coro
y las flores de septiembre sean las ánforas para sus siete pulmones
con un soplo final, afónico y oscuro.
Ni tú ni yo lo conocimos,
no nos dimos el tiempo, tampoco le dieron la medalla
esa justo antes de morir, a estadio lleno
porque era como nosotros… qué digo, mejor, mucho mejor,
el único que dio la cara el 66; pero que nadie agradeció
ni cuando junto a otros héroes nos dio cinco campeonatos
después hizo lo suyo: vivió en el olvido de los grandes
con el corazón en la mano
vino a su propia casa
y los suyos, preocupados por revender entradas y por quiebras
no lo recibieron.
Observen niños sus jugadas;
busquen videos, fotos viejas
no se queden con lo dicho por Bianchi o por Guarello
véanlo jugar, imiten su entrega y su talento, su imagen recortada amarillenta:
algo todavía resplandece, porque Rubén Marcos no murió a los 63 años
en Osorno, lejos de los gritos de la hinchada de verdad
esa que sí lo vio jugar, que hoy apagará la radio y guardará silencio
para escuchar cómo pasa aquel número seis por calle Grecia
resoplando siete veces más fuerte
vivo, vivo
incansable
luminoso como el color azul de las estrellas.









